La palabra furancho evoca inmediatamente la provincia de Pontevedra y las Rías Baixas, donde estos pequeños locales, a menudo instalados en viviendas particulares, venden excedentes de vino propio acompañados de tapas caseras. Esta tradición, regulada por la Xunta, se ha convertido en una opción popular para degustar vino, con gente que incluso organiza rutas para visitarlos.
Desde 2017, la Guía Furanchín, una plataforma digital, sirve de referencia para los amantes de esta tradición, descubriendo y localizando los furanchos. La web incluye un mapa interactivo en Google Maps. Aunque la mayoría se concentran en las Rías Baixas, sorprendentemente, en Lugo hay un furancho señalado: O Currio, situado en A Pobra do Brollón, en la zona de vinos de la Ribeira Sacra.
Lucía Pérez González, quien gestiona O Currio junto a su padre, Pedro Pérez, describe la confluencia de circunstancias que llevaron a la apertura de este furancho en Trasmonte, parroquia de Vilachá. La casa, antiguamente corte de vacas y pajar, fue reformada en una bodega con comedor. Ante la falta de locales sociales en la zona, la gente comenzó a reunirse allí para jugar y comer.
La "tormenta perfecta" surgió de la relación de Lucía y Pedro con el Ayuntamiento, inspirando la creación de una normativa municipal para permitir la apertura de furanchos en casas particulares y la venta de vino excedente, replicando la idea de las Rías Baixas en la Ribeira Sacra. En 2022, obtuvieron su licencia, convirtiéndose en el primer furancho de A Pobra do Brollón. Actualmente, otros bodegueros de la zona podrían darse de alta como furanchos, aunque por el momento no lo han hecho, pero sí participan en la Feira do Viño de Vilachá.
En cuatro años, O Currio ha consolidado esta tradición en una zona donde antes no existía. Aunque es el único citado por la guía, Lucía Pérez señala que ya se han abierto más furanchos en Lugo.
Por normativa, O Currio solo puede abrir tres meses seguidos al año, con posibilidad de prórroga de un mes más, normalmente de abril a julio. Su reapertura el pasado 29 de marzo se anunció en redes sociales, destacando el vino de la casa y las tapas.
Cada año, Pedro y Lucía presentan la documentación requerida al Ayuntamiento, incluyendo análisis del vino, seguro de responsabilidad civil, curso de manipulador de alimentos y el cumplimiento de requisitos del local como extintor y salida de emergencias. La oferta gastronómica se limita a cinco tapas de diez posibles, como tortilla, empanadas, embutidos, oreja y callos, además de los protagonistas: el mencía y el godello de la casa.
El establecimiento abre los fines de semana, y ocasionalmente los viernes, como el pasado 15 con motivo de una foliada. Estas jornadas en O Currio suelen acabar con la gente junta, fomentando la tradición.
A la gente, O Currio le recuerda a los furanchos antiguos
Clientes de toda Galicia destacan que O Currio les recuerda a los furanchos de antaño o a lo que les contaban los abuelos. Las redes sociales y la Guía Furanchín son fuentes importantes de clientes. El local dispone de mesas corridas en el comedor principal (20 personas), en la bodega (hasta 30) y en el exterior (hasta 40 personas), creando un ambiente acogedor.




