Hipertensión: el 30% de pacientes no cumple el tratamiento

Un médico de Atención Primaria de Rábade señala la importancia de controlar la tensión arterial y los riesgos de la falta de adherencia.

Primer plano de un tensiómetro en el brazo de una persona.
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Primer plano de un tensiómetro en el brazo de una persona.

La hipertensión arterial, conocida como la 'asesina silenciosa', afecta a un 40% de los adultos y el 30% de los pacientes diagnosticados no siguen correctamente el tratamiento, según señala un especialista.

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Cifras elevadas, conocidas como hipertensión, pueden dañar órganos vitales como el corazón, el cerebro o los riñones, siendo responsables de 46.000 muertes cardiovasculares anuales en España. El Día Mundial de la Hipertensión, que se celebra el 17 de mayo, busca concienciar sobre la importancia de medir la tensión periódicamente.
Según las guías europeas, se considera hipertensión cuando la presión arterial sistólica es de 140 y la diastólica de 90 en consulta, mientras que en casa las cifras se reducen a 135-85. Esta diferencia se debe al 'fenómeno de la bata blanca', donde la ansiedad en el entorno médico puede aumentar las cifras. Se recomienda usar aparatos homologados y calibrados, y comprobar su exactitud en los centros de salud.
La incidencia de la hipertensión aumenta con la edad, afectando aproximadamente al 40% de los adultos. Hasta la menopausia, es más común en hombres, pero después las cifras se igualan y, a partir de los 60-65 años, las mujeres tienden a presentarla con más frecuencia.
La hipertensión es una 'asesina silenciosa' porque raramente presenta síntomas, a excepción de dolores de cabeza. Las manifestaciones graves, como accidentes cerebrovasculares o lesiones renales, aparecen cuando ya hay daños orgánicos significativos. Por ello, el diagnóstico suele ser 'oportunista', detectándose durante revisiones médicas rutinarias.
La prevención incluye actuar sobre factores modificables como el sedentarismo, la obesidad, el consumo de alcohol o una dieta alta en sal. También se debe tener en cuenta el uso de ciertos fármacos como antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, diclofenaco), paracetamol en altas dosis, anticonceptivos hormonales y algunos tratamientos para el TDAH, que requieren revisión cardiovascular anual.
Aunque la población conoce los riesgos, es crucial recordar la importancia de revisar la tensión arterial con regularidad. Tras el diagnóstico, la adherencia al tratamiento es fundamental. Se estima que un 30% de los pacientes relajan el control con el tiempo, aumentando el riesgo de complicaciones. Cada 5 mmHg de reducción en la tensión arterial puede disminuir los eventos cardiovasculares y cerebrovasculares en un 10%.