La movilización de los estudiantes se centró en la recuperación de las zonas calcinadas. El proyecto comenzó con la elaboración de bolas de semilla de arcilla, que posteriormente esparcieron por el monte. Para proteger el suelo y evitar la erosión causada por las lluvias invernales, cubrieron las áreas con paja, asegurando así la retención de la tierra fértil.
Además del trabajo físico en el terreno, los alumnos y alumnas también se dedicaron a dar voz a las personas afectadas por los siniestros. Realizaron una entrevista a un joven ganadero que sufrió la pérdida de su nave y de sus animales a consecuencia de los fuegos. Esta experiencia emocional fue plasmada también en un videoclip titulado Non máis lume, con el que buscaron transmitir un mensaje de concienciación sobre la importancia de proteger el patrimonio natural.
La iniciativa se completó con el estudio científico de las especies que desaparecieron debido a los incendios, realizado en las aulas. Seis meses después de las primeras intervenciones, el alumnado realizó una visita de seguimiento para evaluar la evolución de las zonas en las que habían trabajado, observando los resultados de su esfuerzo.




