Más de dos meses después del trágico suceso que destruyó su hogar en la aldea de Castro, en A Pobra de Trives, una familia ourensana intenta recuperar la normalidad. El fuego, que tuvo lugar la noche del 7 de febrero, redujo a cenizas no solo la casa, sino también años de esfuerzo y proyectos familiares, incluyendo su actividad ganadera y las colmenas.
La pérdida fue inmensa, y la visión de los restos calcinados de su propiedad resultó devastadora. Uno de los afectados describió la experiencia como “muy dura”, especialmente al ver que “todo tu esfuerzo está resumido en cenizas”. La imagen de los niños confrontando la pérdida de sus pertenencias y el dolor de la madre al presenciar la destrucción quedaron grabadas en la memoria de quienes vivieron de cerca el momento.
“"No sabemos cómo podremos pagar todo lo que hicieron por nosotros."
Sin embargo, la tragedia dio paso a una impresionante ola de solidaridad. Vecinos, conocidos e incluso personas sin relación previa con la familia se movilizaron desde el primer instante, aportando donaciones, ropa, material escolar y ayudas económicas. Estos gestos de apoyo han sido un bálsamo para la familia, que se siente “desbordada” por la generosidad recibida.
Actualmente, la familia reside con los padres de uno de los afectados, justo enfrente de la casa calcinada, lo que hace que la recuperación sea un proceso aún más doloroso. A pesar del dolor y del olor persistente a quemado, la esperanza se mantiene viva, especialmente por los hijos, a quienes se les intenta transmitir una visión positiva del futuro. La reconstrucción de la vivienda ya ha comenzado con la retirada de los escombros, aunque el proceso con la compañía aseguradora sigue en negociación.




