El Consello da Xunta aprobó una modificación de las instrucciones de la Consellería de Sanidade con el objetivo de mejorar la gestión clínica y el seguimiento de las bajas laborales. Esta medida busca hacer el proceso "más resolutivo y ejecutivo", según destacó el presidente autonómico, Alfonso Rueda, reforzando el papel de las Unidades de Inspección y Control de Salud Laboral.
La Consellería de Sanidade contratará a nueve inspectores médicos y nueve subinspectores sanitarios, licenciados en Medicina o diplomados en Enfermería, para los equipos de inspección de las siete áreas sanitarias. Esta incorporación, prevista para tres años, supondrá una inversión de 3.026.709 euros para optimizar la gestión de los procesos de baja.
La nueva instrucción establece que las propuestas de alta médica de las mutuas deberán estar debidamente motivadas y completas. La inspección sanitaria tendrá "la última palabra" y, en caso de ser insuficientes, se convocará al interesado a un reconocimiento médico presencial antes de emitir una resolución.
Además, la Xunta ya redujo la burocracia integrando las pruebas de las entidades colaboradoras en la historia clínica electrónica del Servizo Galego de Saúde, evitando duplicidades. En 2025, esta medida evitó la realización de 1.300 pruebas innecesarias.
El plan también incluye la agilización del circuito de solicitud de autorización de pruebas por parte de las mutuas y su incorporación a IANUS. Una revisión de 3.521 procesos de baja resultó en 730 altas (20,73% de los casos analizados), con especial atención a las provincias de A Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra.
La reforma también simplifica la autorización de pruebas diagnósticas y procedimientos terapéuticos solicitados por las mutuas, con una autorización única que facilitará la recuperación del paciente y reducirá los trámites burocráticos tanto para los pacientes como para los profesionales de atención primaria.




