Desde las elecciones de 2023, la vida política en la capital lucense ha estado llena de sobresaltos. Una moción de censura podría poner fin a este periodo, que comenzó con la renovación de la alcaldía por parte del PSOE, un puesto que mantenía desde 1999.
En enero de 2024, la entonces regidora socialista anunció su dimisión para presentarse a las elecciones autonómicas. Su sustitución en marzo por una nueva figura abrió una brecha en el grupo socialista, ya que obligó a renunciar al número dos de la lista. Sin embargo, la nueva alcaldesa demostró ser una gestora eficaz y capaz de ampliar el apoyo progresista.
Apenas un año después de asumir el cargo, en 2025, la alcaldesa falleció mientras asistía al pregón del Carnaval. Tras este suceso, el número dos de la lista fue elegido alcalde, generando descontento entre otros ediles que también aspiraban al puesto. Esta situación evidenció una división interna en el partido, especialmente entre quienes consideraban que la dirección provincial no había actuado correctamente.
Casi siete meses después, en 2025, falleció otro concejal socialista, una figura relevante en el gobierno local. Este fallecimiento obligó a una reestructuración y a la incorporación de una nueva edil, que no logró encajar con sus compañeros. El concejal fallecido se ocupaba de un área clave en el Ayuntamiento, lo que hizo que su ausencia fuera especialmente significativa.
En marzo de 2026, la concejala incorporada abandonó el PSOE, dejando al bipartito en minoría. Desde su llegada, la edil se mostró incómoda con la gestión municipal y su sintonía con otro partido político se hizo evidente, llegando a apoyar mociones presentadas por este y a compartir encuentros con representantes de la oposición.
Finalmente, este mismo mes de abril de 2026, falleció otra edil socialista, responsable del área de Bienestar Social. Esta concejala destacaba por su compromiso con el partido, llegando a abandonar temporalmente el hospital para asistir a un pleno crucial para la aprobación de los presupuestos.




