La llegada del verano intensifica la carrera por los socorristas en los ayuntamientos de A Mariña de Lugo. La contratación de estos profesionales, fundamental para garantizar la seguridad en los arenales y mantener las prestigiosas banderas azules, se convierte en un proceso complicado año tras año. La falta de personal cualificado ya obligó en algunos veranos pasados a prescindir de estos distintivos en ayuntamientos como Foz o Barreiros, al no poder asegurar el servicio de vigilancia durante todas las horas requeridas.
El problema de la escasez de socorristas es recurrente y está intrínsecamente ligado a la estacionalidad del trabajo. Muchos salvavidas buscan otras ocupaciones para subsistir el resto del año, lo que les lleva a procurar las mejores condiciones posibles. Esta situación genera una fuerte competencia entre los municipios, no solo en cuanto al salario, sino también a la duración de los contratos y a los medios de salvamento disponibles.
“"Todos los años estamos a ver quién da más y en la puja gana el que mejores condiciones ofrece"
La portavoz de la Federación de Salvamento y Socorrismo de Galicia señala a Asturias como un competidor directo. En esta comunidad vecina, las condiciones económicas y la duración de los contratos son más atractivas, lo que motiva que numerosos profesionales gallegos decidan trasladarse allí durante la temporada estival. Además, existe un desequilibrio en la validación de las titulaciones: mientras que la formación gallega es válida en toda Europa, la formación asturiana, salvo certificados de profesionalidad, no siempre permite trabajar en Galicia.
Esta falta de reciprocidad dificulta el "intercambio de socorristas" entre ambas comunidades, agravando la escasez en Galicia. "Hay una necesidad o una falta de socorristas que venimos viendo desde hace tiempo", confirma la presidenta de la federación, quien lamenta que no haya un "recambio" cuando los profesionales gallegos se marchan a Asturias.
La dificultad para contratar personal supone un serio obstáculo para las banderas azules, ya que uno de los requisitos de ADEAC es garantizar la vigilancia durante ocho horas diarias. Con las jornadas laborales de 37,5 horas semanales establecidas por convenio, los ayuntamientos necesitan organizar turnos y, por tanto, contratar más personal. Esta necesidad choca con los presupuestos limitados de los consistorios, que se ven inmersos en una "puja de socorristas" donde "al final, se lo lleva siempre el que mejores condiciones ofrece", según describe la presidenta de la federación. Subraya que las condiciones laborales en Galicia deberían ser "igual o mejor" para poder competir y asegurar la vigilancia en sus costas.




