David Perdomo: "El éxito es la complicidad y pasarlo bien"

El humorista reflexiona sobre su larga trayectoria con Xosé Antonio Touriñán y la importancia de mantener la frescura en el escenario.

Imagen genérica de un micrófono en un escenario con luces de público desenfocadas.
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Imagen genérica de un micrófono en un escenario con luces de público desenfocadas.

El humorista David Perdomo, natural de A Coruña, comparte su visión sobre la complicidad con su compañero Xosé Antonio Touriñán, la evolución del humor y la importancia de mantener la autenticidad y el buen hacer en el escenario.

El cómico David Perdomo, nacido en A Coruña en 1979, destaca la conexión y la química que mantiene con su socio profesional Xosé Antonio Touriñán, una sociedad que ya suma más de seis años y tres espectáculos exitosos, el más reciente titulado Amoriños.
Perdomo muestra sorpresa por el éxito continuado de sus espectáculos, que llenan teatros casi de forma ininterrumpida. Aunque inicialmente pensaba que la respuesta del público se debía a la gratitud por el trabajo realizado durante la cuarentena, ahora cree que el valor artístico y humorístico de sus propuestas es lo que garantiza su permanencia en los escenarios. La larga relación profesional, que se remonta a más de veinte años, les permite recrear la esencia de sus inicios en los cafés teatro, adaptando el clown y las disciplinas humorísticas a la actualidad.
La diferencia entre sus personalidades en el escenario es vista por el humorista como un punto fuerte que atrae a un público diverso. Según Perdomo, esta simbiosis hace que se pierdan las distinciones individuales y crea una propuesta atractiva que rompe prejuicios, incluso para él mismo, que proviene de un espacio más 'underground' o 'punk'.

Para nosotros, la marca, como decía Clint Eastwood, es no dejar entrar lo viejo, no dejar que lo que hacemos se convierta en monotonía. La clave es que lo pasamos bien

Respecto a la presión por crear nuevos espectáculos, Perdomo señala que la autoexigencia se centra en evitar la monotonía y en pasarlo bien, ya que la magia del humor reside en sorprenderse mutuamente y disfrutar del proceso creativo. La evolución constante de los espectáculos, con nuevas salidas de chistes, demuestra que el humor, como la vida, también evoluciona. La clave, insiste, es que ellos dos se lo estén pasando bien en el escenario, pues en ese momento la conexión y la creatividad fluyen.
El cómico también se refiere a la diversidad del público en diferentes localidades, destacando su experiencia positiva en Vigo y su conexión especial con Ferrol, ciudad a la que se siente muy ligado y de la que admira su 'cosmogonía'.
Sobre la sinceridad en su trabajo, Perdomo reconoce ser 'bocazas' y tener que depurar su discurso, pero defiende que decir lo que se piensa no es un defecto. A pesar de que esta franqueza le ha traído problemas, considera que es una virtud, especialmente en un mundo donde la opinión se confunde con la personalidad. Admite que ha habido momentos en los que ha tenido que morderse la lengua o pedir perdón, pero subraya que su humor no busca hacer daño, sino jugar con la comedia.
Perdomo expresa su escepticismo hacia las redes sociales, a las que califica de 'esclavitud' y 'pútrido invento de la vanidad humana'. Siente que su libertad, felicidad y conexión con la vida mejoran cuando se aleja de ellas, prefiriendo un uso más moderado y consciente de la tecnología.
Comparte la opinión sobre la falta de una renovación generacional clara en los cómicos gallegos, aunque reconoce el talento de muchos que están dejando el nombre de Galicia en alto, adaptándose a nuevas plataformas como TikTok o recogiendo la tradición oral gallega.
Finalmente, lamenta no tener tiempo para cultivar su otra pasión, la música, aunque mantiene proyectos en estudio como Aquella Sombra Muerta y desea formar una banda de rockabilly o blues, reflejando su evolución personal lejos de la rabia de su etapa en el metal extremo.