Un peregrino que realizaba el tramo final del Camino de Santiago encontró un inesperado compañero a su salida de Palas de Rei. Un pequeño gato callejero decidió seguirle durante varios kilómetros, convirtiendo un encuentro casual en una emotiva historia de conexión animal y humana.
El felino, que comenzó a seguir al viajero desde el primer momento, se acercaba, se subía encima de él y avanzaba a su ritmo. Esta insistencia llevó al peregrino a tomar la decisión de no abandonar al animal, entendiendo que se "auto-adoptó" y merecía una oportunidad.
“"Entendí que no podía dejarlo, se había auto-adoptado y se lo merecía."
Tras compartir unos 15 kilómetros de senderos rurales, el peregrino decidió interrumpir temporalmente su ruta para garantizar el bienestar del gato. Acudió a la veterinaria de Melide, donde le pusieron tratamiento, le compró accesorios y un transportín, adaptando todo su viaje al nuevo compañero.
A pesar de la aparente continuidad del viaje juntos, el gato desapareció en una zona boscosa a unos 15 kilómetros de la meta. Su localización fue posible gracias a la ayuda de otros peregrinos que ya lo conocían y que avisaron a su dueño. El animal había caminado más de 10 kilómetros por sí solo para buscar a su nuevo amigo.
“"Él solo caminó más de 10 kilómetros buscándome."
Tras ser recuperado, el gato, bautizado como Santi, llegó a Santiago de Compostela, donde recibió atención veterinaria completa, incluyendo el tratamiento de un problema ocular. Ahora, el felino disfruta de una nueva vida junto a su adoptante, conviviendo con otro gato y continuando sus rutas.
El peregrino destaca la colaboración de muchas personas que conoció en su viaje, subrayando la solidaridad que caracteriza la peregrinación jacobea como un valor fundamental entre desconocidos.




