La historia de la caza de ballenas en el litoral cantábrico, que se remonta a la Edad Media, tuvo uno de sus últimos capítulos en la parroquia de Morás, en el ayuntamiento de Xove. La factoría, que operó hasta finales del siglo XX, cesó su actividad en 1977, marcando el final de una industria con siglos de tradición en la región.
El desarrollo de la actividad ballenera evolucionó desde las pequeñas embarcaciones medievales hasta un modelo industrial que, durante los siglos XIX y XX, generó productos de gran demanda. El aceite para iluminación, las barbas para la industria textil y el ámbar gris para la perfumería de lujo eran algunos de los subproductos más valorados.
El cierre de la factoría de Morás no se debió a la escasez de recursos, sino a la llegada de la industria del aluminio a la zona. La implantación de Alcoa a finales de los años 70 hizo incompatible la continuidad de la actividad ballenera. La empresa, que gestionaba la factoría, recibió una indemnización significativa por parte de Alcoa, lo que facilitó su cese.
Tras su cierre, las instalaciones fueron adquiridas por Alcoa en 1978 y utilizadas como almacén. Posteriormente, en 2014, el edificio fue vendido al Concello de Xove por un precio simbólico de un euro. Su demolición en 2015, como parte de un plan de recuperación ambiental impulsado por la Demarcación de Costas, buscó restaurar la Playa do Portiño y el entorno del acantilado.
A pesar de la pérdida física del edificio, considerado un elemento importante del patrimonio industrial del municipio, el Concello de Xove promovió la elaboración de un documental para preservar la memoria de la actividad. Actualmente, esta historia se difunde a través de visitas guiadas al área etnográfica de Morás, que explican el desarrollo y el impacto económico y social de la ballenera, manteniendo viva la identidad local.




