Este mes de mayo se cumplen cincuenta años desde que el petrolero Urquiola, de 275 metros de eslora, causó uno de los mayores desastres naturales en la costa gallega. El buque, que se dirigía a la refinería de Petrolíber con su carga procedente del Golfo Pérsico, tocó fondo debido a unos bajos mal cartografiados al intentar entrar en el puerto de A Coruña.
“"A las 8.10 horas, al entrar en el puerto de A Coruña, [el Urquiola] tocó fondo desgarrándose parte de los tanques de estribor e iniciándose un derrame de petróleo."
Tras el primer impacto, el práctico del puerto informó a las autoridades de la situación. La decisión inicial fue intentar alejar el buque de la costa para evitar la contaminación, pero durante la maniobra, el Urquiola volvió a tocar fondo en una zona rocosa conocida como los bajos yacentes, también mal registrada en la cartografía náutica.
El barco comenzó a escorarse y el capitán ordenó la evacuación de la tripulación. Los 37 tripulantes fueron rescatados y alojados en un hotel de la ciudad. Posteriormente, el buque sufrió varias explosiones y se incendió, partiéndose en dos y quedando semisumergido. Casi la totalidad de las 110.000 toneladas de crudo ardió o se vertió al mar, generando una densa humareda que llegó hasta Santiago de Compostela y obligó a suspender vuelos en el aeropuerto de Lavacolla.
Durante días, más de una decena de embarcaciones y aviones de las Fuerzas Aéreas trabajaron para combatir las manchas de petróleo. El desastre medioambiental tuvo un impacto significativo en la economía local, especialmente en el sector del marisqueo, y generó pérdidas millonarias. Años después, el Tribunal Supremo dictaminó que el naufragio fue causado por un funcionamiento anormal del servicio público de Cartografía de Marina, condenando al Estado a indemnizar a las aseguradoras.




