La intervención, que se saldó sin incidentes gracias a la colaboración de un vecino, se resolvió con la extinción de una pequeña quema de pieles de oveja que se estaba realizando en una zona considerada de posible riesgo de propagación de incendio forestal.
Los hechos ocurrieron en la mañana del sábado, cuando los servicios de emergencias recibieron varias llamadas de vecinos de la zona de Feáns alertando de la presencia de humo. Inicialmente, se pensó que se trataba de una quema de restos de poda.
Una dotación de bomberos, compuesta por cinco efectivos y un vehículo forestal, se desplazó al lugar. Paralelamente, se informó al servicio de emergencias forestales 085 y a la Policía Nacional.
Al llegar, los bomberos localizaron a un hombre que estaba realizando la quema. Le comunicaron la prohibición de hacer fuego en esta época del año y procedieron a apagar el foco. La persona colaboró en todo momento con las autoridades.




