Esta determinación estratégica busca consolidar la conexión entre la urbe y su club de fútbol más representativo, en un instante clave con la remodelación del estadio ya en marcha. La medida posibilitará al Celta no solo emplear las instalaciones para sus encuentros, sino también llevar a cabo actividades económicas y funciones adicionales, otorgando al recinto una existencia más dinámica y constante, más allá del calendario deportivo.
El alcalde Abel Caballero sitúa esta iniciativa como una "decisión de ciudad", enfatizando la relevancia del diálogo, la cohesión y la administración conjunta para materializar proyectos de esta envergadura. Según Caballero, la concesión resultará ventajosa para todas las partes involucradas, afianzando a Balaídos como un emblema deportivo en Galicia.




