Esta nueva arquitectura ha sido diseñada para abarcar los segmentos B, C y D, con un objetivo ambicioso de alcanzar más de dos millones de unidades producidas para el año 2035. La plataforma destaca por su versatilidad, ya que permite adaptar diferentes sistemas de propulsión y tipos de baterías, reduciendo así la complejidad en los procesos de fabricación.
La estrategia de Stellantis busca mejorar la competitividad económica mediante la simplificación operativa. La compañía prevé que, para 2030, la mitad de su volumen de producción global se base en tres plataformas principales, lo que facilitará una reutilización de componentes de hasta el 70%. Este enfoque tiene como finalidad acortar los ciclos de desarrollo y optimizar los costes de producción.
Además de su capacidad modular, STLA One será la primera plataforma de la marca en integrar tecnologías avanzadas como STLA Brain, STLA SmartCockpit y sistemas de dirección electrónica. Estas innovaciones permitirán una mayor personalización de la experiencia del usuario y una implementación más rápida de nuevas funciones en los vehículos.
En el ámbito de las baterías, la empresa apuesta por incrementar el uso de tecnología LFP (fosfato de hierro y litio) y la integración directa de la batería en la estructura del vehículo. Estas medidas buscan reducir el peso y los costes, al tiempo que la compatibilidad con sistemas de 800 voltios garantizará tiempos de carga más competitivos para los futuros modelos eléctricos.




