La paralización, que se inició a las 00:00 horas del viernes 17 de abril, impacta en la operativa de 104 controladores aéreos. Esta medida de fuerza se produce después de que las negociaciones entre los sindicatos y la empresa no lograran acercar posturas para evitar la convocatoria.
Las organizaciones sindicales justifican la huelga por la escasez de personal, el deterioro de las condiciones laborales y su efecto directo en la seguridad operacional. Entre las principales quejas figuran la anulación de vacaciones ya aprobadas, el uso “abusivo” de las disponibilidades, cambios de turno comunicados con escaso margen y una planificación que, según afirman, no garantiza los descansos obligatorios.
“"La seguridad aeronáutica no puede sostenerse sobre un personal sometido a fatiga, tensión e incertidumbre permanente."
Además de los aeropuertos gallegos de Vigo y A Coruña, el conflicto se extiende a otras terminales como Jerez de la Frontera, Sevilla, Madrid-Cuatro Vientos, El Hierro, Fuerteventura, Lanzarote y La Palma. Esta situación amplía el alcance de la huelga a varios puntos estratégicos del tráfico aéreo nacional, con especial atención a Sevilla, donde se celebra la final de la Copa del Rey y la Feria de Abril, eventos que incrementan significativamente el tráfico aéreo.
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha establecido servicios mínimos para asegurar la operativa esencial. Los vuelos de emergencia, de Estado, traslados policiales y vigilancia se mantendrán al 100%. Para el resto de casos, los mínimos varían entre el 66% y el 83% para vuelos con territorios no peninsulares; entre el 51% y el 59% para vuelos peninsulares con alternativa de transporte superior a cinco horas e internacionales; y entre el 34% y el 36% para trayectos con alternativas inferiores a cinco horas. También están protegidos los vuelos de transporte de correo postal universal y mercancías perecederas.
Ante posibles cancelaciones o retrasos, la asociación Facua recuerda que los pasajeros tienen derecho al reembolso íntegro del billete o a un transporte alternativo, conforme al reglamento europeo. Si la cancelación se produce con poca antelación, las aerolíneas deben proporcionar asistencia, incluyendo comida, alojamiento y transporte. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) señala que los afectados pueden reclamar compensaciones adicionales de hasta 600 euros, dependiendo de la distancia del vuelo y de las circunstancias.




