El autor Darío Vilas Couselo (Vigo, 1979) visitó Atlántico TV para dar a conocer "Una cara conocida", una obra literaria con fuertes raíces en la ciudad olívica. Vilas recalca que la novela no busca ser una investigación del llamado "caso Déborah", sino más bien un homenaje a la víctima y una exploración del impacto emocional y del duelo cuando no existen respuestas claras.
Esta no es la primera incursión de Vilas en la temática, ya que hace unos años publicó un relato corto inspirado en el suceso. "A partir de ese relato, vi que hay muchas cosas que se me habían quedado por contar, más sobre todo a nivel emocional", explicó el autor. La novela se aleja intencionadamente del género "true crime", tan popular en la actualidad, ya que, según el escritor, "no hay realmente nada a lo que aferrarse para sacar un culpable" en el caso real.
Vilas decidió no investigar a fondo el caso, a pesar de que la familia es partidaria de ofrecer información. "Al final decidí que quizás lo mejor era quedarme con lo que ya sabía", señaló. El protagonista de la novela, Jaime, se obsesiona con un crimen sin resolver y, sin ser policía ni detective, se enfrenta a la dificultad de buscar respuestas. "Cualquier parecido con la realidad no es exactamente casual", admite Vilas, subrayando que el anclaje es el caso real de Déborah, abordado "desde el cariño y desde la negación que tenemos todos en Vigo, a quedarnos satisfechos".
La familia de Déborah ha mostrado su agradecimiento al autor. La hermana envió un mensaje de reconocimiento cuando se publicó el relato inicial, destacando el tono lírico y emocional de la obra como una forma de mantener vivo el recuerdo. La madre también expresó su agradecimiento en redes sociales tras la publicación de la novela, viendo en la literatura una manera de "demostrar que no olvidamos y que estamos esperando que se haga algo al respecto".
El autor quiso aclarar que la conexión con el caso no es una estrategia promocional. "Realmente no hay investigación, hay una historia sobre duelo, sobre obsesión y sobre cómo se gestiona ese duelo cuando no hay una respuesta", afirmó, explicando que en las notas de prensa siempre se mencionó que estaba "inspirado en un caso real".
La novela está estructurada en dos etapas temporales: una en 2002, año de la desaparición, y otra en 2022, veinte años después. Jaime, el protagonista, experimenta estas dos fases de su vida. El Vilas de 2002, marcado por el existencialismo y la preocupación por la muerte, se impactó con el cartel de una chica de su edad que desapareció y fue encontrada muerta. Veinte años después, el personaje es "completamente opuesto" a lo que fue la vida del autor en ese momento.
Esta obra supone un alejamiento casi radical de sus inicios en el realismo sucio y el género fantástico, como el terror y las novelas de zombis. Vilas considera que su evolución ha sido gradual, avanzando hacia este tipo de novela que ahora es su registro principal, aunque reconoce que "sigue colándose algún resquicio" de terror.




