Giráldez analizó el partido con detalle, señalando que el equipo no estuvo a la altura de las expectativas. Reconoció que el inicio fue complicado, con un gol encajado por dos errores consecutivos en despejes, lo que generó un "palo" inicial. A pesar de ello, el equipo supo reponerse y tuvo ocasiones para igualar antes del descanso, un momento que, según el técnico, "hubiese cambiado el partido".
No obstante, la situación empeoró con el segundo gol del rival, que supuso un "golpe duro". El entrenador criticó la actitud del equipo en la segunda parte, afirmando que no pueden "dar la imagen que hemos dado" y que deben jugar con más soltura y atrevimiento, sin sentirse "atenazados" por la responsabilidad. Subrayó la necesidad de acelerar las acciones y finalizar las jugadas con mayor decisión.
“"Tenemos que sacar la perspectiva de dónde estamos, del momento en el que estamos de la temporada, de la noche histórica que tenemos el jueves para vivir y disfrutarlo, y jugar a comernos el mundo y no a sentir que lo perdemos."
El técnico porriñés hizo un llamamiento a la unión y a la confianza en el grupo, a pesar de que las cosas no están saliendo como se esperaba. Destacó que el equipo está "totalmente comprometido" y que es fundamental mantenerse juntos para revertir la situación, especialmente de cara al próximo partido europeo. Considera que este "bajón" llega en un buen momento, ya que el equipo tiene los "deberes hechos" y confía en la capacidad de recuperación.
Finalmente, Giráldez agradeció el apoyo de la afición y pidió confianza para el encuentro del jueves, subrayando que "creer en la remontada ante el Friburgo no es creer en el minuto 30, es creer hasta el final", algo que, según él, faltó en el partido anterior.




