El Deportivo celebró un ascenso a Primera División que, aunque pudo parecer largo, fue notablemente más rápido que en otras ocasiones. Hace poco más de dos años, el equipo militaba en la tercera categoría nacional, y ahora regresa a la élite. Esta trayectoria contrasta con épocas pasadas de mayores altibajos, como el descenso a Tercera en 1974 y el posterior ascenso, o la caída a Segunda B en 1980 y el regreso a la categoría de plata un año después, seguido de una década para alcanzar la élite.
En aquel período complejo, la figura de Jorge García Santos, conocido como Parrocho, fue crucial. Él lideró al equipo desde Segunda B hasta Primera División en 1991. Aunque falleció en 2020, su espíritu perdura en siete jugadores que tomaron el relevo: Germán Parreño, Ximo Navarro, Dani Barcia, José Ángel, Diego Villares, David Mella y Yeremay Hernández. Estos futbolistas permanecieron en el club desde que el equipo estaba en Primera RFEF hasta alcanzar el ascenso a la máxima categoría.
Dentro de este grupo, cuatro son jugadores de la cantera, procedentes de la generación de oro de Marbella, mientras que tres son veteranos que superan la treintena y aportan experiencia al proyecto. Germán Parreño, el portero ilicitano, fue una pieza de confianza, destacando por su profesionalidad dentro y fuera del campo, y siendo renovado por la Dirección de Fútbol tras el ascenso.
Ximo Navarro, lateral almeriense, demostró ser un jugador de gran valor cuando estuvo en forma, impulsando el juego del equipo y siendo muy apreciado por la afición. Por su parte, José Ángel, cuyo contrato se amplía hasta 2028 con el ascenso, fue clave en la subida a Segunda y en la salvación, aunque en esta campaña perdió protagonismo tras superar una pubalgia.
Diego Villares, el capitán y el jugador con más tiempo en el club, se ha convertido en una pieza fundamental, asumiendo el liderazgo tras Álex Bergantiños. La generación de 2003, con jugadores como Dani Barcia, David Mella y Yeremay Hernández, aportó talento y energía. Mella, a pesar de lesiones, aportó cinco goles y un gran nervio, mientras que Yeremay se ha consolidado como jugador franquicia, con el club rechazando ofertas millonarias por él.




