Esta cifra contrasta con la tendencia a la baja a nivel nacional, donde los siniestros de tráfico descendieron un 22% hasta el mes de abril, con once días sin víctimas mortales y una reducción del 30% de fallecidos solo en marzo. En las vías provinciales, el número de accidentes mortales pasó de cuatro a siete, lo que representa un aumento significativo.
Tres de estos siniestros ocurrieron en el área de Vigo, incluyendo uno en la VG-20, pocos días antes de las vacaciones de Semana Santa. El primer accidente mortal del año en las carreteras viguesas se cobró la vida de una vecina de Mos, quien falleció tras salirse de la vía con su vehículo y sufrir un impacto posterior.
Otro suceso trágico tuvo lugar el 1 de abril en Tomiño, donde un hombre fue atropellado mientras caminaba por el arcén de la PO-344. Un vehículo se salió de la carretera, impactó contra un muro y volcó, atrapando al peatón, quien falleció prácticamente en el acto. En enero, la EP-1002 en Aldán fue escenario de la muerte de un ciclista por una caída, aunque se baraja la posibilidad de una afección cardíaca como causa.
Aunque el incremento de la afluencia de vehículos durante la Semana Santa no se tradujo en una mayor siniestralidad mortal, sí se registraron varios accidentes con heridos de diversa consideración. El más reciente ocurrió en la madrugada del domingo en la PO-550, en Cambados, donde un motorista de 29 años tuvo que ser trasladado de urgencia al Hospital del Salnés tras una colisión entre un turismo y una motocicleta.
La Guardia Civil de Tráfico intensificó su vigilancia en las carreteras durante este periodo vacacional, activando nuevos radares para controlar la velocidad y tratar de reducir la siniestralidad.




