El proyecto Agri-Resval, liderado por Néboda Farms y con la participación del grupo AgroBioTech for Health de la UVigo, Feuga y Nueva Pescanova, ha revalorizado residuos de agricultura vertical, concretamente la albahaca (Ocimum basilicum), para obtener antioxidantes naturales. Estos compuestos son capaces de inhibir la oxidación lipídica en pescados y mariscos congelados, como el langostino, prolongando su vida útil y minimizando el desperdicio alimentario.
La jornada final, celebrada en la sede de Feuga en Compostela, presentó los resultados. El grupo AgroBioTech for Health se centró en convertir el residuo vegetal en una formulación antioxidante aplicable. Utilizaron albahaca cultivada por Néboda Farms en hidroponía vertical, aprovechando hojas, tallos y raíces que no alcanzan los estándares comerciales. Los investigadores confirmaron que las expectativas se cumplieron, obteniendo antioxidantes naturales eficaces en la protección frente a la oxidación lipídica del langostino Vannamei cocido congelado.
Destaca el ácido rosmarínico como el compuesto con mayor interés industrial, por su alta eficacia antioxidante y buena aceptación sensorial. Representa una alternativa natural para alargar la vida útil del langostino, reducir el desperdicio y responder a la demanda de productos con ingredientes naturales y etiquetas más limpias.
El trabajo previo entre Néboda Farms y el grupo AgroBioTech for Health facilitó esta iniciativa. El grupo de la UVigo estudió cómo los nutrientes y el espectro lumínico afectan al contenido en antioxidantes de la albahaca, diseñó un protocolo de extracción sostenible y caracterizó los extractos vegetales. También validaron las formulaciones Agri-Resval en laboratorio, evaluando la oxidación lipídica en muestras de langostino cocido tratadas con extractos de albahaca.
En condiciones de laboratorio, el extracto de albahaca redujo aproximadamente en un 70% la generación de productos de oxidación en el langostino. El tratamiento con ácido rosmarínico puro mostró resultados prometedores, manteniendo una valoración sensorial excelente después de nueve meses de almacenamiento congelado, con una aceptación superior al producto estándar sin tratar.
De cara al futuro, optimizar la extracción y concentración del ácido rosmarínico podría incrementar su proporción en los extractos, combinando las ventajas de un ingrediente natural con la eficacia en la prolongación de la vida útil del langostino. La identificación de la raíz como fuente prometedora de este compuesto abre nuevas oportunidades para la valorización del cultivo y el desarrollo de ingredientes naturales de alto valor añadido.




