Alberto Domínguez se retira del fútbol tras 20 años

El portero, que militó doce años en el Coruxo, pone fin a su carrera profesional para dedicarse a su escuela de guardametas y a la familia.

Imagen genérica de un balón de fútbol sobre hierba con una portería desenfocada al fondo.
IA

Imagen genérica de un balón de fútbol sobre hierba con una portería desenfocada al fondo.

El portero Alberto Manuel Domínguez, nacido en Santiago en 1988, ha anunciado su retirada del fútbol profesional tras 20 años de carrera, destacando su etapa en el Coruxo y el deseo de pasar más tiempo con su familia.

Tras dos décadas dedicadas al fútbol, Alberto Manuel Domínguez, conocido deportivamente como Alberto Domínguez, pone fin a su trayectoria profesional. El jugador, nacido en Santiago en 1988, que pasó por la cantera del Espanyol, los filiales del Deportivo y Getafe, además de jugar en Albacete y Ponferradina, se despidió tras una larga etapa en el Coruxo, club al que agradece especialmente el hecho de poder establecerse a vivir en Vigo.
La decisión, meditada y compartida con su mujer, viene motivada por la edad y algunas "dolencias físicas" que le impiden rendir al máximo nivel. Domínguez reconoce que no sabe "regularse" y que ya llevaba años anticipando el final de su carrera. El nacimiento de sus dos hijos fue un factor clave, deseando que le vieran jugar y que fueran conscientes de su profesión. Su última temporada, en la que tuvo menos participación, también sirvió para que la familia entendiese las diferentes facetas del deportista.
La despedida se produjo durante un 'play-off' de permanencia, donde el equipo logró la salvación frente a un rival fuerte como el Mérida. Domínguez confiesa que deseaba que el partido terminase cuanto antes, a diferencia de otros jugadores, y que el sufrimiento interno fue lo que siempre le dio la competitividad necesaria.
Entre sus mejores recuerdos, destaca la posibilidad de vivir en Vigo gracias al club, ver el campo de O Vao lleno y, especialmente, la promoción de permanencia. A pesar del resultado positivo, reconoce que la situación fue "incómoda" y que su mujer también lo pasó mal ante la responsabilidad compartida.
Domínguez también reflexiona sobre la evolución del club desde su llegada en 2010. Destaca la "profesionalización total" y la mejora de las instalaciones, como la reforma de O Vao, que lo convirtió en uno de los mejores campos de Segunda Federación. Señala que el Coruxo es hoy un club "mucho más estable" y con más posibilidades de mantenerse en la categoría o incluso pelear por ascender.
Como mejores futbolistas con los que compartió vestuario, elige a Antón de Vicente, Mateo Míguez y Borja Yebra, destacando no solo su calidad deportiva sino también su comportamiento fuera del campo.
Recuerda con emoción su ascenso a Segunda con Albacete, describiendo la experiencia como "indescriptible" y lo más bonito del fútbol, con una afición "enganchada" y remontando partidos "rocambolescos".
Sobre la posición de portero, Domínguez insiste en que la "esencia" sigue siendo parar, aunque reconoce que se les pide "cosas que no le pedimos a un mediocentro". Señala que, si bien un error del portero puede costar un partido, es "muy raro" que un pase suyo dé lugar a un gol.
A pesar de empezar como jugador, encontró su vocación en la portería, un puesto que considera "ingrato" pero que enseña a "soportar la tensión" y a "convivir con la presión", aunque sus aciertos no tengan la misma repercusión que los de un delantero.
De cara al futuro, Domínguez gestionará su escuela de porteros, con sedes en Vigo y Pontevedra, y planes de expansión a O Salnés. La compatibilidad con su rol como jugador era complicada, pero ahora podrá dedicar más tiempo a la formación de nuevos talentos.
El jugador se marcha "en paz" con el fútbol, sin desear que lo abandonase ni él a él. Agradece al Coruxo la libertad para decidir el momento de su retirada, sin presiones ni "pegas", lo que le permite hacer las cosas "cuando uno quiere".