El médico forense, con una vasta experiencia en el estudio de la morfología craneal, desarrolló en 2008 una técnica revolucionaria. Inicialmente, esta implicaba la creación de imágenes en 3D a partir de cráneos reales, pero su alto coste llevó a la evolución hacia un método de dibujo en 2D, más accesible e igualmente eficaz para casos forenses.
Esta metodología, que se aplica cuando no existen otras alternativas de identificación como el ADN, ha demostrado ser crucial en diversas investigaciones. Uno de los casos más recientes fue la identificación de una mujer cuyos restos fueron hallados en Málaga en 2023. A pesar de las intensas pesquisas, la identidad de la víctima permanecía desconocida hasta que el equipo de Verín intervino.
La artista forense, parte fundamental del equipo, se encarga de realizar los retratos. Una de las complicaciones en el caso de Málaga fue la ausencia de algunos dientes, un elemento clave para la identificación. Tras reconstruir las partes que faltaban, se logró un retrato que fue difundido por la Guardia Civil en febrero, con la esperanza de que alguien pudiera reconocerla.
“"La única alternativa es esta técnica: generar un retrato a partir del cráneo y difundirlo por si alguien la reconoce."
La técnica ya ha sido vital en otros casos, como el de una muerte violenta ocurrida en O Porriño (Pontevedra) en 2021. El cuerpo, hallado en un pozo sin documentación y sin coincidencia de ADN, estancó la investigación durante un año. Gracias al retrato generado, la familia del hombre pudo reconocerlo, permitiendo a la Guardia Civil avanzar en la investigación.
El proceso de aproximación facial combina el análisis de la estructura craneal con datos genéticos para determinar características como el color del pelo, ojos, piel y origen geográfico. También se consideran detalles morfológicos del esqueleto para estimar el sexo, edad y complexión. El objetivo es crear una "aproximación" del rostro, no una reconstrucción fidedigna, para ayudar en la identificación.




