La restauración del camino antiguo entre la aldea abandonada de Paradiña y la aldea modelo de Infesta, en Monterrei, se pondrá en marcha como parte final del proyecto europeo Paisactivo-Paisajes Cortafuegos. Esta actuación busca no solo facilitar el acceso a un enclave oculto por la vegetación, sino también recuperar la memoria de un lugar con más de un milenio de historia.
El proyecto Paisactivo, impulsado por la Axencia Galega de Desenvolvemento Rural (Agader) y coordinado por la Fundación Juana de Vega, tiene como objetivo convertir los núcleos rurales en territorios más habitables y resilientes. Cuenta con un presupuesto de 1,58 millones de euros, financiado en gran parte por fondos Feder, y comparte experiencia con la aldea portuguesa de Almofrela.
En Infesta, las actuaciones ya han permitido recuperar más de ocho kilómetros de senderos, restaurar diez hectáreas con plantaciones de árboles autóctonos y rehabilitar espacios públicos. Paradiña, situada en la confluencia del río Rubín, permanece deshabitada desde finales de los ochenta, aunque su historia se remonta al menos al año 950.
Aunque pertenece administrativamente a Monterrei, Paradiña forma parte de la parroquia de Rebordondo (Cualedro) desde 1893. La despoblación culminó en 1987 con la marcha de su última vecina. El presidente de la comunidad de montes de Infesta, Víctor Padrón, avanza que se desbrozará 'el aire, el puente y el horno' y se señalizará el camino con fotografías antiguas.
Antes de su abandono, Paradiña era conocida por la curandera María do Arangaño, a la que acudían familias para sanar el 'arangaño' o 'tangaraño'. El ritual, que se realizaba en la Fonte dos Tres Regatos, forma parte del patrimonio inmaterial de Monterrei y tiene similitudes con prácticas de otras zonas de Galicia y Portugal.




