Vilanova dos Infantes celebra el Día das Letras Galegas

La villa de Celanova acogió a miles de personas en una jornada de exaltación de la cultura y tradiciones gallegas.

Imagen genérica de una villa gallega con arquitectura tradicional.
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Imagen genérica de una villa gallega con arquitectura tradicional.

La villa de Vilanova dos Infantes, en Celanova, se convirtió un año más en el epicentro de la celebración del Día das Letras Galegas, reuniendo a miles de personas en una jornada de exaltación de la cultura y tradiciones gallegas.

El casco medieval de Vilanova dos Infantes volvió a la vida este 17 de mayo para acoger la romería que celebra el orgullo de ser gallegos. La música y el baile fueron los protagonistas de una fiesta que llenó cada rincón de la villa, a la que se sumaron novedades como visitas guiadas y un túnel del terror inspirado en Romasanta.
Durante el acto institucional, se entregó el premio honorífico “Adolfo Enríquez”, otorgado este año a Xosé Lois Méndez Ferrín. El galardón, obra de Leandro Sánchez, fue recogido por su colaborador Antonio Piñeiro, quien transmitió la satisfacción del premiado por recibir este reconocimiento en un día tan significativo y en un lugar tan conocido para él.
La jornada contó con la presencia de diversas autoridades, incluyendo a Xosé Merelles, director de Turismo de Galicia; Eladio Santos, subdelegado del Gobierno en Ourense; Manuel Pardo, delegado de la Xunta en Ourense; Luis Menor, presidente de la Diputación de Ourense; y Antonio Puga, alcalde de Celanova, entre otros representantes provinciales. El acto dio paso a la tradicional Danza do Cristal.
Esta edición también conmemoró el 150 aniversario de la publicación de “O Tío Marcos d’a Portela”, el primer periódico íntegramente en gallego, editado por Valentín Lamas Carvajal, de quien también se cumplieron 120 años de su fallecimiento. Esta publicación fue fundamental para el periodismo en lengua gallega.
El mercado de artesanía atrajo a multitud de visitantes, con demostraciones didácticas de canteros, tejedoras, torneros, herreros y luthiers. Uno de los focos de atención fue un joven zapatero de diecinueve años de Castroverde (Lugo), Álvaro Pin, quien mostró su habilidad en la elaboración de zuecos, destacando su pasión por el trabajo manual.
La fiesta se completó con cuentacuentos, talleres, un concurso de tartas y el concierto de fin de fiesta de la Banda de Música de Vilanova en la Praza de Tralacerca, consolidando a Vilanova dos Infantes como capital del galleguismo.