La fiesta, que ya cumple quince años, busca exaltar los sabores de la tierra con una jornada que comienza con un vino de bienvenida. Los asistentes tuvieron la oportunidad de visitar un Mercado de Artesanías donde adquirir productos locales antes de degustar la comida principal.
El menú incluyó empanada, el protagonista porco ó espeto, bebidas, café y bica. Cientos de personas se dieron cita en el Pabellón Municipal para participar en esta celebración gastronómica.
La jornada se completó con actuaciones musicales, que pusieron el broche final a un día de convivencia y puesta en valor de la cultura culinaria de la comarca.




