La localidad chairega vive ya la antesala del FIV, un festival que se consolida como uno de los motores económicos de la zona. Desde el anuncio de las fechas, las plazas hoteleras en hoteles y hostales se han agotado, anticipando una gran afluencia de visitantes que beneficiará a diversos sectores.
“"El FIV es muy bueno para todo el pueblo esté donde esté ubicado, son dos días con mucha gente."
El sector de la hostelería es uno de los más beneficiados, con establecimientos que ya cuentan con reservas de grupos numerosos. Además, otros negocios como los taxistas también esperan un incremento significativo en su actividad, con reservas ya confirmadas para recoger personas en casas rurales de municipios cercanos como Xermade o Cospeito.
La programación del festival incluye actividades variadas, como una cata de vinos que se impartirá en el Centro Cultural e Recreativo. Uno de los momentos más esperados es la actuación de la Banda Municipal de Vilalba, que ofrecerá un repertorio popular con toques de rock, pop y música actual, además de un homenaje y temas indie de los artistas principales.
Los escaparates de la capital chairega ya se han teñido de fucsia, el color distintivo del FIV, en una iniciativa que busca implicar al comercio local. Aunque no todos los establecimientos perciben un impacto económico directo, la mayoría valora positivamente la colaboración y el ambiente festivo que genera el evento.
La organización del festival muestra optimismo y espera superar las cifras de la edición anterior, que congregó a más de 6.000 personas. Con un 80% de los abonos ya vendidos y buenas previsiones meteorológicas, se espera que el recinto principal, en el Campo da Feira, que tiene capacidad para 4.000 personas por día, registre una gran asistencia.




