El organismo de Patrimonio determinó que se debe mantener la fachada de la planta baja del inmueble. Esta decisión permitió que los trabajos de derribo, que habían comenzado el pasado 23 de marzo, pudieran continuar.
El Ayuntamiento de Sarria había iniciado un expediente de declaración de ruina para el edificio debido a su avanzado estado de deterioro, instando a los propietarios a tomar las medidas oportunas.
La vivienda sufrió un grave incendio en mayo de 2005, lo que provocó un progresivo deterioro de la estructura. La situación llegó a ser crítica en el verano de 2020, cuando la administración municipal tuvo que vallar la construcción después de que una piedra de gran tamaño cayera de la cornisa.
La demolición, que se centra en el número 20 de la Rúa Porvir, ya había derribado la segunda planta y parte de la primera antes del parón forzado por la espera de la resolución de Patrimonio.




