Galicia es una región con actividad sísmica considerada leve o moderada. Los movimientos de tierra que se producen son de naturaleza superficial y muchos tienen su foco en el mar, llegando a las costas con menor potencia. La mayor actividad se concentra en el sur y este de la comunidad.
En la provincia de Lugo existe un 'Triángulo de las Bermudas' sísmico, que une Sarria, Becerreá y Triacastela. En esta área se registraron tres de los movimientos de tierra más fuertes de la provincia y el mayor de toda Galicia desde que hay registros. Según las estadísticas, la montaña lucense acapara más de la mitad de los temblores detectados anualmente en Galicia.
En 1979, ocho años después de la instalación de los primeros sismógrafos en Galicia, se produjo un fuerte movimiento de tierra en Sarria, con una magnitud de 4.6, que causó pánico y daños en estructuras, afectando también a Fonsagrada y Castroverde. La Catedral de Lugo y la residencia de la Seguridad Social también sintieron el temblor.
En 1995, un terremoto de magnitud 4.7 en Baralla, similar a otro ocurrido un mes antes en Triacastela, confirmó la propensión sísmica de la región. La causa principal es la falla de Becerreá, que se extiende por 40 kilómetros a una profundidad de 9.000 metros, provocando ajustes en las fallas vecinas.
El mayor terremoto de la historia de Lugo se registró el 22 de mayo de 1997, conocido como el terremoto de Guilfrei. Con epicentro en Triacastela y una magnitud de 5.1, provocó 150 temblores y tuvo efectos en toda Galicia y Castilla y León. A pesar de no causar grandes daños materiales, sí provocó una muerte por infarto en un vecino de Becerreá.
Los sismos de 1997 fueron tan relevantes que cambiaron el protocolo sísmico, incluyendo a Galicia como zona de riesgo. La Xunta puso en marcha el Plan Sismigal y se instalaron 18 nuevos sismógrafos.
La población de este triángulo sísmico está acostumbrada a los movimientos terrestres, hasta el punto de que en Triacastela existen eventos como el 'Terremoto Trail' o el 'Terremoto Club Enduro'. Aunque los terremotos son comunes, el riesgo de catástrofe es mínimo debido al pequeño tamaño de las fallas gallegas y a la dureza de los materiales superficiales.
Emilio Carreño, director de la Red Sísmica Nacional, confirma que, aunque la zona es 'conflictiva', las fallas pequeñas en Galicia impiden terremotos catastróficos.
Otros eventos significativos incluyen el terremoto de Lisboa de 1755, que causó daños en la Catedral de Lugo y en Pontevedra, y un sismo en 1969, probablemente ligado al terremoto del Cabo de San Vicente, que tuvo una magnitud de 7.8.




