El proyecto Sensoxenoma, una iniciativa conjunta de los grupos GenPoB y GenVip de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) y del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS), cumple cinco años de investigación. A lo largo de este tiempo, la iniciativa ha reunido a más de 5.000 participantes y recogido más de 20.000 muestras biológicas para constatar que la música deja huellas medibles en nuestros genes y proteínas. Un estudio reciente indica que la experiencia de escuchar música puede dejar una huella molecular medible tan solo 25 minutos después del inicio del estímulo, incluso en personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Además, el análisis del proteoma de las lágrimas ha identificado 14 proteínas con cambios reproducibles tras la estimulación musical. Para celebrar su quinto aniversario, el próximo 25 de septiembre, el concierto Sensoxenoma26 convertirá el Auditorio de Galicia en un laboratorio ciudadano, donde se recogerán muestras de sangre, saliva y lágrimas de cerca de 200 participantes. La investigación cuenta con la colaboración de la Real Filharmonía de Galicia, la Banda Municipal de Música de Santiago de Compostela, el Concello de Santiago, el Consorcio de Santiago y el Auditorio de Galicia.
El proyecto, concebido en septiembre de 2022, estudia la respuesta biológica humana ante los estímulos musicales, desarrollando nuevos conceptos y metodologías. "Cuando comenzamos Sensoxenoma, partíamos prácticamente de cero. Fue un salto al vacío", explica el profesor de la USC Antonio Salas, investigador principal del proyecto. La plataforma interdisciplinar analiza la respuesta a la música en distintos niveles biológicos, como la expresión génica y la proteómica, y busca comprender los mecanismos implicados y su relación con la salud.
Las investigaciones más recientes se centran en intervenciones musicales en el TEA, identificando cambios en la expresión de genes de células de la mucosa oral. Un estudio sugiere efectos favorables de las intervenciones musicales en la interacción social y la comunicación, aunque se subraya la necesidad de estandarizar las intervenciones. Otro trabajo ha identificado una firma molecular de dos genes capaces de diferenciar las muestras antes y después de la exposición musical en personas con TEA, detectándose ya tras 25 minutos.
Otra línea de investigación revisa la evidencia sobre los efectos de la exposición musical en modelos murinos, analizando mecanismos relacionados con el aprendizaje, la ansiedad y la neuroplasticidad. Paralelamente, el estudio del proteoma de las lágrimas ha identificado 14 proteínas con cambios reproducibles tras la estimulación musical, relacionadas con la defensa del organismo y la inmunidad innata. Estos hallazgos, reproducibles en cohortes independientes, sugieren el potencial de las lágrimas como fuente para investigar la biología asociada a experiencias sonoras y emocionales.
El concierto Sensoxenoma26, que se celebrará el 25 de septiembre de 2026 en el Auditorio de Galicia, marcará el quinto aniversario del proyecto. El evento busca convertir la música en un punto de encuentro entre ciencia, cultura, salud y sociedad, e incluirá la recogida de muestras biológicas. La participación de cerca de 200 personas del público como donantes, gracias a la colaboración con asociaciones de pacientes y personas voluntarias, subraya el carácter ciudadano de la iniciativa. El musicólogo Martín Llade presentará el concierto.



