Este proyecto, considerado el desarrollo urbanístico más relevante para la capital gallega en los próximos años, prevé que el 80% de las nuevas viviendas sean protegidas. Sin embargo, su ejecución requiere la expropiación de cerca de 1.500 parcelas, de las cuales tres incluyen viviendas habitadas.
Más de un centenar de residentes de Mallou han recibido notificaciones sobre la afectación de sus terrenos. La principal queja se centra en la clasificación del suelo, ya que la mayoría de las parcelas están catalogadas como rústicas, lo que implica un precio de expropiación significativamente inferior al del suelo urbanizable. Según un vecino afectado, el metro cuadrado se está pagando a "3 o 4 euros".
“"La gente está un poco perdida."
A pesar del descontento con las formas y el precio, los vecinos no se oponen al proyecto en sí, sino a la manera en que se está gestionando. El presidente de la asociación vecinal subraya que existe ilusión por ver un nuevo barrio y el crecimiento de la ciudad, pero insiste en la necesidad de un mayor diálogo y de explicaciones detalladas sobre los aspectos jurídicos y técnicos a los afectados.
La asociación vecinal ha convocado a los afectados para informarles sobre las dos opciones disponibles: la expropiación o la permuta. Se han anunciado reuniones para la próxima semana con el fin de asesorar a los residentes en su elección. El caso más delicado es el de las tres viviendas que serán expropiadas, ya que, aunque se les ofrecerá una solución habitacional, supone la pérdida de sus hogares para personas con arraigo en el barrio.
Además, la asociación ha aprovechado el diálogo con las administraciones para presentar otras demandas para el barrio, como la conexión del saneamiento en la Rúa da Nogueira, la creación de un camino de servidumbre para diferenciar el
antiguo Mallou
de la nueva urbanización, y la asignación de la finca dotacional existente a servicios para los vecinos, como aparcamientos, zonas deportivas y de ocio. El proyecto se encuentra en una fase inicial, según confirmó la conselleira de Vivienda, y la fase de expropiación comenzará una vez que el plan sea aprobado definitivamente.




