Las víctimas olvidadas de la tortura franquista salen a la luz

Amnistía Internacional visibiliza en Vigo a gallegos que denunciaron malos tratos y torturas durante la dictadura en los años 70.

Imagen genérica del interior del museo MARCO de Vigo con obras de arte.
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Imagen genérica del interior del museo MARCO de Vigo con obras de arte.

Coincidiendo con el Día Internacional en Apoyo a las Víctimas de la Tortura, Amnistía Internacional puso el foco en Vigo sobre las secuelas de la represión franquista, visibilizando las querellas de gallegos que sufrieron torturas en los años 70.

Cincuenta años después, cuatro hombres –Suso Vázquez, Xosé María Brañas, Paco Montes y Manolo Reboiras– recorren las salas del MARCO de Vigo, hoy reconvertidas en espacios de exposición, para dignificar la memoria de las torturas sufridas durante la dictadura franquista. Un episodio que sienten «olvidado» e «ignorado» por las instituciones y la sociedad.
Amnistía Internacional impulsó una campaña específica en Vigo con motivo del Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, para dar visibilidad a gallegos que presentaron querellas por crímenes de lesa humanidad. Denuncian las torturas, vejaciones y malos tratos infligidos por agentes de la Jefatura de Policía y la Guardia Civil durante detenciones ocurridas en 1975 y 1976.
Manolo Reboiras relata su primera detención a finales de septiembre de 1975, un mes después del asesinato de su hermano Moncho Reboiras. Tras hacer una pintada de protesta, fue detenido por la Guardia Civil y sometido a duros interrogatorios. "Erais unos brutos", narra, "y cuando se cansaron, un guardia civil cogió la pistola, me la puso en la frente e hizo que jugaba a la ruleta rusa mientras con comentarios jocosos decía: ‘Tuviste suerte, la primera no salió, la segunda ya veremos’".
Trasladado al cuartel central de A Coruña, Reboiras sufrió más presión, coincidiendo con las noticias de los asesinatos en Madrid. Su querella es la única admitida a trámite por la coordinadora CEACUA. Psicólogas homologadas por la ONU confirmaron que los interrogatorios, los golpes y los juegos con la pistola constituían técnicas de tortura.
Por su parte, Xosé María Brañas interpuso una querella contra agentes de la Brigada Regional de Investigación Social tras ser detenido en agosto de 1975. Recuerda interrogatorios violentos en Lugo y en A Coruña, donde fue golpeado y maltratado durante 72 horas. Las marcas en su cuerpo, como el pecho morado y los hombros llenos de palos, evidenciaron la brutalidad sufrida.
Paco Montes y Suso Vázquez compartieron detención en Vigo en 1976. A pesar de la clandestinidad, fueron seguidos y detenidos, sufriendo insultos y amenazas en los calabozos. Fueron liberados antes de la Ley de Amnistía tras pagar 50.000 pesetas.
Paco Montes subraya que "sin memoria histórica no hay democracia" y critica la "edulcoración" del fascismo. Suso Vázquez reivindica la modificación de la Ley de Amnistía para que sus querellas prosperen y pide el reconocimiento como luchadores contra la dictadura, la pedagogía social y la señalización de los lugares de la memoria para "darle dignidad a la democracia".