Los resultados de esta investigación, presentados el viernes, subrayan la necesidad de reforzar la red de control de drogas en las aguas residuales. Además de la cocaína, el estudio también registró una presencia significativa de cannabis y un consumo de alcohol notablemente elevado durante los fines de semana.
En la rueda de prensa participaron el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño; la conselleira de Medio Ambiente y Cambio Climático, Ángeles Vázquez; y el investigador del área de Química Analítica de la USC, José Benito Quintana. La colaboración entre la Xunta y la USC será renovada para consolidar esta red centinela, que busca vigilar el consumo de drogas a través de las depuradoras.
“"Las estaciones depuradoras de aguas residuales son auténticos laboratorios para recoger información que permita actuar con mayor rapidez y eficacia ante situaciones de riesgo para la salud pública."
El objetivo principal es mantener los mismos puntos de medición para comparar datos anuales y detectar nuevas sustancias, con el fin de obtener información precisa sobre los patrones de consumo y adaptar las políticas preventivas de salud pública. La conselleira Ángeles Vázquez destacó el papel de las estaciones depuradoras (EDAR) como herramientas clave, recordando su utilidad durante la pandemia de la COVID-19 para la detección temprana del virus.
El estudio, fruto de un acuerdo de colaboración firmado en octubre, analizó la presencia de cocaína, cannabis, fentanilo y otras drogas en depuradoras de Santiago de Compostela, Ourense, Pontevedra, Lugo y Tui. Los datos indican que Galicia se sitúa por debajo de la media europea en el consumo de MDMA, cannabis y ketamina, aunque algunas áreas urbanas alcanzan valores de cocaína cercanos a la media estatal.
Gómez Caamaño señaló que la adicción a la cocaína representa actualmente el "principal problema" para las unidades de atención a las drogodependencias, ahora integradas en el Sergas. Añadió que, gracias a los esfuerzos de prevención, la última encuesta estatal sobre drogas entre el alumnado de secundaria muestra una tendencia a la baja en el consumo de alcohol y otras drogas en Galicia.




