Galicia utiliza el fuego controlado para prevenir incendios forestales

La Xunta planea ejecutar cerca de 2.000 hectáreas de quemas prescritas antes del verano para reducir el combustible en los montes.

Imagen de una quema controlada en un monte gallego, con humo y equipos de extinción.
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Imagen de una quema controlada en un monte gallego, con humo y equipos de extinción.

La Xunta de Galicia está impulsando las quemas prescritas como herramienta fundamental en la prevención de incendios forestales, con el objetivo de ejecutar cerca de 2.000 hectáreas antes del verano.

Esta estrategia busca reducir la carga de combustible vegetal en los montes, proporcionando un margen de seguridad crucial para los equipos de extinción en caso de fuego. Una de estas operaciones fue observada recientemente en Vimianzo, en la comarca de Terra de Soneira, donde se realizaron trabajos en una parcela de cuatro hectáreas.

"Reduce la carga de combustible y nos da margen de seguridad para actuar en caso de incendio."

un responsable del servicio de prevención
Las condiciones meteorológicas son un factor determinante para la realización de estas quemas. Según un responsable del servicio de prevención de incendios forestales de A Coruña, la ausencia de lluvia y vientos fuertes es esencial para garantizar la seguridad de las operaciones. A pesar de que las condiciones no siempre son favorables, la Consellería de Medio Rural prevé llevar a cabo 244 quemas prescritas en toda la comunidad.
Además de la prevención de incendios, estas quemas tienen beneficios adicionales. Un portavoz del tecor de San Vicente de Vimianzo explicó que también son ventajosas para la caza menor, ya que al eliminar la maleza, las ramas y troncos restantes dificultan la acción de aves rapaces y otros depredadores, favoreciendo la supervivencia de especies como el conejo y la perdiz. Este tecor lleva tres años solicitando estas quemas en distintas parcelas de sus 19.000 hectáreas de gestión cinegética.
La planificación de estas intervenciones es minuciosa, estableciendo parámetros estrictos para el control de las llamas, que no deben superar los cuatro metros de altura. Los equipos, compuestos por brigadistas, motobombistas, agentes ambientales y técnicos, trabajan coordinadamente para asegurar que el fuego no se descontrole. Estas quemas también sirven como un campo de entrenamiento para el personal, especialmente para los nuevos brigadistas, permitiéndoles mantener el contacto con el comportamiento del fuego y el manejo de los equipos en condiciones reales.
La experiencia del verano pasado, que mostró incendios más violentos y rápidos, refuerza la importancia de estas estrategias preventivas. La Xunta, a través del Pladiga 2026, incrementó en un 50% los fondos destinados a la previsión, subrayando el papel de las quemas prescritas como una herramienta clave para reducir el riesgo y crear discontinuidades en el territorio.