La comunidad gallega se sitúa entre las regiones con mayor nivel de absentismo laboral en España, con un 7,6% de jornadas perdidas, superando la media estatal del 6,3%. Uno de los factores que más agrava esta situación es que alrededor del 40% de las bajas laborales no se cubren, lo que implica una pérdida directa de actividad y un freno al crecimiento económico gallego. Esta es una de las principales conclusiones de un exhaustivo informe elaborado por investigadores de las dos principales universidades gallegas.
El estudio, presentado recientemente en la capital gallega en el marco del impulso al diálogo social de la Xunta de Galicia, analiza en profundidad la evolución del fenómeno combinando datos económicos, sanitarios y laborales. El conselleiro de Emprego, José González, subrayó la necesidad de abordar el problema sin menoscabar los derechos laborales fundamentales, pero actuando sobre las disfunciones del sistema.
“"Hay un derecho legítimo a la baja cuando existe enfermedad o lesión, pero también debemos reducir disfunciones y posibles abusos."
El informe destaca que el 80% del absentismo total corresponde a incapacidades temporales, de las cuales más del 90% se deben a contingencias comunes, es decir, enfermedades no relacionadas con accidentes laborales. Desde 2019, el incremento del absentismo se explica en un 70% por el aumento del número de procesos de baja y en un 30% por su mayor duración. Las enfermedades musculoesqueléticas y los problemas de salud mental son las patologías más frecuentes, con un notable crecimiento de estas últimas en los últimos años.
El coste total del absentismo en Galicia supera los 2.000 millones de euros anuales, lo que representa cerca del 3% del PIB gallego. La Seguridad Social aporta casi 985 millones en prestaciones, mientras que las empresas asumen unos 964 millones en costes directos. La falta de sustitución del 40% de las ausencias eleva significativamente este impacto económico, ya que el trabajo simplemente deja de realizarse.
La Xunta está desarrollando un plan integral para reducir el absentismo, que se negociará con sindicatos, empresarios y expertos. El objetivo es mejorar la atención sanitaria, prevenir riesgos laborales y optimizar la gestión de las bajas, sin afectar los derechos de los trabajadores.




