La Unión Europea ha vuelto a poner el foco en el estado de la red ferroviaria española, más de tres meses después del trágico accidente ocurrido en Adamuz (Córdoba). En su informe semestral sobre las economías europeas, el Ejecutivo comunitario exige una mayor inversión en mantenimiento para proteger las infraestructuras críticas frente al creciente impacto de los fenómenos climáticos extremos.
El informe subraya que España "no va por buen camino" para cumplir los objetivos de seguridad ferroviaria fijados para 2030. Para revertir esta situación, la UE considera "necesarias inversiones adicionales" que salvaguarden las infraestructuras ferroviarias y viarias.
En concreto, la Comisión Europea ha solicitado a España que amplíe su flota de vehículos de mantenimiento e inspección. El objetivo es poder realizar "inspecciones en condiciones reales" que garanticen el rendimiento y la seguridad de la red.
Además de la falta de mantenimiento, los eventos climáticos extremos representan un riesgo significativo. Según los cálculos de la Comisión, estos fenómenos han causado pérdidas de 119.600 millones de euros a la red ferroviaria en las últimas cuatro décadas. Por ello, Bruselas recomienda evaluaciones sistemáticas de los principales activos de transporte y la aplicación de medidas de adaptación de "gran impacto".
El Ejecutivo comunitario recalca la importancia de una "supervisión y un mantenimiento eficaces" a medida que la red ferroviaria, incluido el tren de alta velocidad, "sigue envejeciendo". También se recomienda reforzar la coordinación climática entre los diferentes niveles de gobierno (estatal, autonómico y local) y acelerar la adaptación de las infraestructuras críticas al cambio climático.
Estas recomendaciones llegan pocos días después de que la Asociación de Víctimas de Adamuz solicitase la dimisión del presidente de Adif, el gestor de las infraestructuras ferroviarias en España.




