La escena musical contemporánea fue testigo de un momento singular cuando una artista navarra empleó una flauta-silla, diseñada por un músico afincado en Ames, durante su actuación en Washington D.C. Este evento, que tuvo lugar en el reconocido espacio de Bob Boilen, destacó por la originalidad del instrumento y su capacidad para trascender las convenciones musicales.
El creador de este peculiar instrumento, un músico y divulgador con más de treinta años de experiencia en la transformación de objetos comunes en expresiones sonoras, reside actualmente en el ayuntamiento de Ames. Su trayectoria comenzó en la infancia con el piano, pero un encuentro con la música tradicional y un momento de inspiración doméstica lo llevaron a explorar la lutería experimental. Su filosofía se basa en la idea de que la música reside en la geometría y el aire, y que cualquier tubo puede ser una flauta.
“"Una flauta no es más que eso, un tubo. Si en la Edad Media hubiera existido un tubo de metal o de aluminio, lo habrían usado."
Este artesano, que habla gallego con fluidez, defiende el uso de la lengua propia y la protección de la identidad cultural, comparando la música tradicional gallega con un “parque natural que nunca desapareció”. Destaca la riqueza de artesanos del sonido en Galicia, un fenómeno que considera “absolutamente absurdo” por su densidad en relación con la población.
La flauta-silla que se hizo viral fue fruto de un encargo específico para la actuación en Washington D.C. El instrumento fue diseñado para facilitar la interpretación de una canción concreta, adaptando su escala y tono. Este éxito mediático es solo una parte del trabajo del músico, quien también lidera la Real Banda de Sillas Plegables, una formación que agrupa a 21 músicos y que busca aportar humor y excentricidad a la música.
“"No puedo pretender la exclusividad. Difundo la idea de que la música está en todas partes; si predico eso, no puedo lamentarme si alguien en Australia hace una banda de sillas."
Su obra subraya que la calidad de una melodía no reside en el material del instrumento, sino en la necesidad humana de crear. Para él, hacer música es tan esencial como alimentarse, y la flauta-silla es un ejemplo de que la música reside en la mirada y no en el objeto.