El Sindicato de Enfermería (SATSE) urge el traspaso de la sanidad penitenciaria a las comunidades autónomas, una medida pendiente desde hace 23 años, para equiparar las condiciones laborales y salariales de los profesionales que trabajan en prisiones con las del personal del Servicio Galego de Saúde (Sergas).
Actualmente, los 42 enfermeros que prestan servicios en las cárceles de Teixeiro, A Lama, Bonxe, Monterroso y Pereiro de Aguiar tienen una media de más de 80 personas a cargo, sin contar las bajas o vacaciones no cubiertas. La ley de 2003 estableció la transferencia de estos servicios a las comunidades, pero solo Cataluña, Euskadi y Navarra han dado el paso.
Según Manuel Fariñas, secretario autonómico de Acción Sindical de SATSE en Galicia, aunque el salario base es similar, los complementos (nocturnidad, guardias) y los permisos difieren considerablemente, y las jornadas son más largas. Las mejoras logradas para el personal del Sergas no llegan al ámbito penitenciario, donde las mesas de negociación son menos frecuentes y más lentas.
Esta precariedad hace que el ámbito penitenciario sea poco atractivo, generando un "déficit" de profesionales. Se estima que en Galicia harían falta entre 60 y 70 enfermeros para aliviar la sobrecarga laboral.
Además, el entorno de trabajo presenta "altos riesgos para la seguridad física y psicológica", con mayor estrés y posibilidad de agresiones. Los sanitarios penitenciarios atienden no solo patologías comunes, sino también trastornos mentales y drogodependencias.
SATSE advierte que mantener esta situación "compromete la asistencia" y prolonga la precariedad de estos profesionales, urgiendo la equiparación salarial y laboral con el personal estatutario del servicio de salud correspondiente.




