Esta variante de la sarna común, también conocida como sarna costrosa, es una forma más grave y altamente contagiosa de la enfermedad parasitaria causada por el ácaro Sarcoptes scabiei. Las autoridades sanitarias gallegas trabajan para confirmar o descartar el contagio en los casos sospechosos e implementan protocolos de seguimiento epidemiológico.
La detección de este brote ha activado los mecanismos de vigilancia sanitaria en la provincia de Pontevedra. Los servicios médicos están realizando pruebas diagnósticas a los contactos estrechos del paciente confirmado para evitar la propagación de esta patología dermatológica poco frecuente.
La sarna noruega se diferencia de la sarna tradicional por la cantidad de ácaros presentes en el organismo y, por tanto, por su grado de contagiosidad. Mientras que la sarna común requiere contacto prolongado piel con piel para transmitirse, la variante noruega puede contagiarse mediante contacto breve o a través de objetos como ropa de cama y toallas.
Los síntomas característicos incluyen placas gruesas y costrosas en la piel, escamas amarillentas o grisáceas, engrosamiento cutáneo y fisuras. Estas lesiones pueden aparecer en manos, pies, codos, rodillas y cuero cabelludo, extendiéndose a cualquier parte del cuerpo. El picor puede ser menos intenso que en la sarna común, lo que a veces retrasa el diagnóstico.
El tratamiento requiere un enfoque más agresivo, basado principalmente en la ivermectina oral y tratamientos tópicos con escabicidas. Es fundamental retirar las costras antes de la aplicación para asegurar la penetración de los medicamentos. Las medidas de control y prevención incluyen el aislamiento del paciente, el uso de equipo de protección individual por el personal sanitario y la desinfección rigurosa de ropa y superficies.




