La situación de escasez hídrica comienza a hacer mella en los ríos gallegos. A pesar de que los embalses de Eiras y Zamáns se mantienen en torno al 85 por ciento de su capacidad, lo que garantiza el abastecimiento, el Concello ya ha aprobado la prealerta por sequía. Esta medida busca fomentar el ahorro de agua en baldeos, piscinas y duchas de playa.
El caso más visible de esta problemática es el del río Lagares, cuyo cauce se encuentra estos días al límite de su viabilidad en el tramo final, especialmente a partir de la zona de Castrelos. Una situación similar se registra en Pontevedra con el río Lérez, del cual la ciudad toma agua para su abastecimiento.
El pasado mes de junio fue el segundo junio más seco del siglo, y julio avanza con datos similares. Los primeros días de julio registraron una temperatura récord de 39,1 grados, lo que incrementa la evaporación. Augas de Galicia, el organismo gestor del río, monitoriza la situación del Lagares a la espera de su evolución.




