La red ferroviaria gallega presenta una notable heterogeneidad, con cuatro anchos de vía distintos. Aunque el ancho ibérico es el predominante, la línea que une Santiago y Ourense, la única preparada para la Alta Velocidad en la comunidad, es conocida más por sus limitaciones de velocidad e incidencias que por su fiabilidad.
El pasado miércoles, un elemento de la catenaria en mal estado en O Irixo (Ourense) dañó el pantógrafo de un tren Avlo y afectó a otros tres convoyes que habían circulado previamente. Este tipo de problemas generan cada vez más desconfianza entre los viajeros.
“"No podemos permitir que esto suponga un perjuicio para los usuarios. No sabemos si es una deficiencia de inversión o de mantenimiento, pero ya son más habituales que excepcionales."
La Plataforma de Usuarios de Media Distancia de Galicia denuncia la habitualidad de estas incidencias y critica la falta de información coordinada entre Renfe y Adif, que califican de "a cuentagotas" y "sin margen de maniobra". Subrayan que ha habido menos incidencias en la carretera que en la vía, a pesar de que esta última no sufre factores externos.
La línea estuvo sin operar con normalidad durante más de 48 horas, causando largas esperas y la necesidad de buscar alternativas para miles de usuarios en Ourense y Santiago. Hace apenas dos semanas, otra avería en la misma línea ya había provocado retrasos significativos.
Según el portal de Adif, existen más de 60 Limitaciones Temporales de Velocidad (LTV) en toda Galicia, cinco de ellas en la línea de Alta Velocidad entre Ourense y Santiago, lo que supone un fallo cada 17 kilómetros.
Expertos ferroviarios atribuyen estas continuas incidencias a un "mantenimiento insuficiente" de la vía. A pesar de que el corredor, que cumplirá quince años en 2026, vuelve a estar en la agenda política europea para buscar su plena operatividad, la necesidad de un cambio de ancho hacia el estándar en la línea Ourense-Santiago, que ya está en marcha, no será una realidad hasta 2030.




