Laura Salgado: "Nadie es inmune al cáncer de piel"
La jefa de Dermatología del Área Sanitaria de Pontevedra y O Salnés recalca la importancia de la protección solar y la detección precoz.
Por Xoán Otero Baamonde
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Primer plano de una piel con signos de daño solar, con una playa soleada desenfocada al fondo.
La doctora Laura Salgado, jefa de Dermatología en el Área Sanitaria de Pontevedra y O Salnés, recalca que la prevención y la detección precoz son las mejores herramientas contra el cáncer de piel, recordando que "nadie es inmune".
El melanoma es el tipo de cáncer de piel más conocido, pero no el más frecuente. Los carcinomas basocelulares y epidermoides, que suelen aparecer en zonas expuestas al sol de forma crónica, son los más comunes. Mientras que el basocelular se manifiesta como una lesión brillante o herida que no cicatriza, el epidermoide se presenta como una lesión escamosa. El melanoma, aunque menos frecuente, es potencialmente más agresivo y puede surgir sobre piel sana o un lunar, caracterizándose por cambios en su tamaño, forma o color. Afortunadamente, el pronóstico de todos ellos mejora significativamente con el diagnóstico temprano.
El aumento de la incidencia del cáncer de piel se debe a varios factores. El envejecimiento de la población implica una mayor exposición acumulada a la radiación ultravioleta. Además, los hábitos de exposición solar han cambiado, y las quemaduras solares sufridas en la infancia y adolescencia tienen un impacto considerable en el riesgo futuro. La mayor concienciación social y la mejora en la capacidad de detección por parte de los profesionales sanitarios también contribuyen a diagnosticar más casos en fases tempranas, lo que representa una buena noticia desde el punto de vista asistencial.
En Pontevedra, el cáncer cutáneo no melanoma es más frecuente que el melanoma, afectando mayoritariamente a pacientes de edad avanzada debido a la exposición solar crónica.
Un error común es asociar la fotoprotección únicamente a la playa o a los días calurosos. La radiación ultravioleta puede ser intensa incluso en días nublados y durante actividades cotidianas al aire libre. Muchas personas no adoptan medidas de protección adecuadas en las horas de máxima radiación, no reaplican el protector solar o confían únicamente en él, olvidando otras medidas como buscar la sombra, usar ropa adecuada, sombrero o gafas de sol. El efecto acumulativo de la radiación solar a lo largo de los años es un factor clave en el riesgo de desarrollar carcinomas cutáneos. En el caso del melanoma, las exposiciones solares intensas e intermitentes, así como las quemaduras en la infancia y adolescencia, son especialmente relevantes.
Las quemaduras solares en la infancia y adolescencia dejan una huella duradera. La radiación ultravioleta causa daños en el ADN celular que se acumulan con el tiempo, aumentando el riesgo de cáncer de piel en la edad adulta. La relación entre las quemaduras solares tempranas y el melanoma está especialmente bien establecida, por lo que la fotoprotección en niños y adolescentes es una medida preventiva crucial.
La población está más concienciada sobre la fotoprotección, pero aún existe desconocimiento sobre su uso correcto. Es frecuente aplicar protectores solares en cantidades insuficientes, no reaplicarlos o usarlos como única medida. La necesidad de protección depende de la radiación ultravioleta (UV), no de la temperatura. La OMS recomienda medidas cuando el índice UV es igual o superior a 3, algo habitual en Galicia. La aplicación UV-Derma de la Academia Española de Dermatología y Venereología ofrece información en tiempo real sobre el nivel de radiación UV y recomendaciones personalizadas.
El factor de protección solar (SPF) mide la protección frente a la radiación UVB, responsable de las quemaduras. Un SPF 50, por ejemplo, permite a la piel recibir 50 veces más radiación UVB antes de quemarse, siempre que se aplique correctamente. Es crucial que el fotoprotector ofrezca también protección frente a la radiación UVA, que contribuye al envejecimiento y al cáncer de piel. Se recomiendan fotoprotectores de amplio espectro. Para la cara y el cuello, la 'regla de los dos dedos' (dos líneas de producto en los dedos índice y corazón) es una guía. Para el cuerpo, un adulto necesita aproximadamente 30 ml de producto.
Existe una predisposición genética al cáncer de piel. Antecedentes familiares de melanoma, síndromes genéticos o características físicas como piel clara, ojos claros o dificultad para broncearse aumentan el riesgo. Las personas con muchos lunares, especialmente atípicos, también tienen mayor riesgo. Las pecas son un marcador de sensibilidad a la radiación UV. No obstante, la mayoría de las personas con lunares no desarrollan melanoma. Es importante conocer los propios factores de riesgo, realizar autoexploraciones y consultar ante cualquier cambio sospechoso.
Los cánceres cutáneos no melanoma suelen aparecer en personas mayores en zonas expuestas al sol (cara, orejas, manos). Hay que consultar ante una lesión nueva que persiste, crece, sangra o tiene costras. El melanoma nos preocupa por los cambios rápidos o llamativos en lunares (varios colores, bordes irregulares). Aunque algunos cambios son naturales, los cambios asimétricos o irregulares son motivo de consulta. La mayoría de las lesiones que preocupan no son cáncer, pero ante la duda, la valoración profesional es esencial.
En el Área Sanitaria de Pontevedra-Salnés se ha reforzado la atención a pacientes con cáncer de piel mediante teledermatología, vías rápidas de melanoma y consultas de alta resolución, con demoras muy reducidas para valoración presencial. Colaboran con Atención Primaria y cuentan con unidades especializadas para casos complejos.
Con motivo del Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Piel, el mensaje es de prevención y tranquilidad. Una parte importante de los cánceres de piel puede prevenirse con buenos hábitos de fotoprotección, y cuando se diagnostican a tiempo, las posibilidades de curación son muy altas. El cáncer de piel se previene, se detecta y se trata con éxito, gracias a profesionales y circuitos asistenciales preparados.
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"Es un error pensar que en Galicia el sol hace menos daño. Aunque las condiciones climáticas sean diferentes, la radiación ultravioleta sigue estando presente y sus efectos son acumulativos. Muchas personas bajan la guardia en días nublados o al aire libre, cuando también se produce exposición solar."
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"El llamado 'callo solar' no existe. El bronceado no fortalece la piel ni la protege frente al daño futuro; al contrario, es una respuesta defensiva del organismo que indica que ya se ha producido daño cutáneo."
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"Tampoco es cierto que las personas con piel morena tengan riesgo. Aunque tienen una mayor protección natural frente a la radiación ultravioleta, nadie es inmune al cáncer de piel."
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"Es cierto que la radiación ultravioleta participa en la síntesis de la vitamina D, pero esto no justifica exposiciones prolongadas ni quemaduras solares. La cantidad de exposición necesaria para mantener niveles adecuados es muy inferior a la que habitualmente se asocia al bronceado. No debemos elegir entre vitamina D y fotoprotección: ambas son perfectamente compatibles."