La actuación, que abarca 2,5 kilómetros de longitud, se centra en la ejecución de una senda peatonal de 2,5 metros de ancho, la creación de zonas de convivencia, el soterramiento de instalaciones y la mejora del drenaje y del firme. Las obras, que comenzaron con la topografía hace dos semanas, prevén estar finalizadas a finales de abril de 2027.
Los trabajos de mejora del drenaje en zonas propensas a inundaciones se iniciaron la pasada semana, con el objetivo de adelantar la intervención lo máximo posible antes de la temporada de lluvias. En dos semanas está previsto comenzar la preparación del terreno para la colocación de instalaciones en la zona de la senda.
El objetivo principal de esta intervención es mejorar la seguridad vial, ya que la carretera actual carece de arcenes y espacios seguros para los peatones. La nueva senda peatonal, protegida del tráfico rodado, fomentará la movilidad urbana sostenible y hábitos de vida más saludables. Además, se crearán plataformas elevadas en dos tramos para zonas de convivencia peatonal y rodada, pavimentadas con hormigón coloreado.
La vía contará con un nuevo firme, cuneta de hormigón para drenaje, muros de contención y barandilla de acero en tramos con desniveles peligrosos. También se canalizará el alumbrado público, se acondicionarán las intersecciones y se instalará nueva señalización horizontal y vertical, con una limitación de velocidad a 30 km/h para aumentar la seguridad y favorecer una economía baja en carbono.




