Los hechos ocurrieron en la AG-41, a la altura del municipio pontevedrés de Barro. Una patrulla de la Guardia Civil de Caldas de Reis dio el alto a una motocicleta ocupada por dos personas, ambas con antecedentes policiales, que mostraron un nerviosismo excesivo, lo que alertó a los agentes.
Durante un registro superficial inicial, uno de los ocupantes intentó ocultar algo entre sus pertenencias. Al ser requerido por los agentes, entregó un envoltorio plástico con un gramo de una sustancia que posteriormente se confirmó como cocaína. Sin embargo, la intervención no terminó ahí, ya que el conductor presentaba indicios de portar más estupefacientes.
Al realizar un registro corporal más exhaustivo al conductor, los guardias civiles detectaron en sus genitales un "bulto de notable importancia" que resultó sospechoso. Ante esta circunstancia, se solicitó la intervención de la unidad canina especializada.
El perro marcó sin duda la presencia de drogas en la zona descrita, lo que llevó al conductor a entregar un segundo envoltorio de plástico que contenía 33,48 gramos de cocaína. Los detenidos indicaron que la sustancia pertenecía a ambos.
Además de la incautación de la droga, el conductor fue sometido a una prueba de detección de sustancias estupefacientes, que dio positivo en cocaína. Esta situación provocó la inmovilización inmediata de la motocicleta, que quedó bajo custodia policial hasta la resolución del procedimiento judicial. Los dos detenidos fueron puestos a disposición de las autoridades judiciales como presuntos autores de un delito contra la Salud Pública en la modalidad de tráfico de drogas.




