Mientras que ciudades como A Coruña y Santiago de Compostela registraron incrementos del PIB del 41,06% y 34,67% respectivamente, la ciudad de Pontevedra presenta la peor evolución gallega, con un crecimiento de solo el 20,39%. Otras urbes pontevedresas como Vilagarcía (21,39%) y Vigo (26,72%) también se sitúan por debajo de la media gallega.
A pesar de que Vigo sigue siendo el principal motor económico urbano de Galicia en términos absolutos, con un PIB que rozó los 9.760 millones de euros en 2023, su dinamismo relativo es menor. Este hecho sugiere que el tamaño no se traduce necesariamente en crecimiento en la provincia de Pontevedra.
El sector industrial, tradicionalmente un pilar del sur gallego, muestra un estancamiento relativo. A Coruña multiplicó por más de tres su valor industrial desde 2020 (+231%), mientras que Pontevedra solo creció un 25% y Vigo un 40%. En el sector servicios, Santiago lidera con un crecimiento cercano al 37%, seguido de A Coruña con un 32%, frente al 20,8% de Pontevedra y el 18% de Vigo.
“"El problema no es de bienestar inmediato, sino de base productiva a medio plazo. Si la evolución del PIB continúa por debajo de la media gallega, el riesgo no es tanto una crisis a corto plazo como una pérdida gradual de peso económico relativo."
La recuperación postpandemia también fue más amortiguada en Pontevedra, sugiriendo una menor exposición a los sectores que lideran el crecimiento actual, como los servicios avanzados, la administración pública y el turismo. La estructura sectorial subyacente apunta a una debilidad del componente industrial en la provincia de Pontevedra, frente al mayor peso de actividades de alto valor añadido en el eje coruñés, impulsado por grandes empresas.




