Los hechos tuvieron lugar en la calle Eduardo Pondal, donde una patrulla acudió para asistir en un accidente de tráfico. Durante la intervención, los agentes observaron que uno de los conductores presentaba síntomas evidentes de estar bajo los efectos del alcohol.
Tras realizar las pruebas de alcoholemia reglamentarias, el resultado fue de 0,86 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, una tasa que supera ampliamente los límites legales permitidos para la conducción. La reacción del conductor al conocer el resultado fue agresiva, intentando romper el ticket impreso por el etilómetro y, al no conseguirlo, lo introdujo en la boca para hacerlo desaparecer.
Conducir con una tasa de alcohol superior a 0,60 miligramos por litro de aire espirado constituye un delito contra la seguridad vial.
La situación escaló cuando, después de ingerir el papel, el conductor se tiró al suelo y, al intentar los agentes ayudarle a incorporarse, comenzó a forcejear violentamente. Durante el altercado, propinó varios puñetazos a uno de los policías y se agarró a sus piernas con la intención de derribarlo.
Ante la resistencia activa y la agresión, los agentes procedieron a su detención inmediata. El conductor fue arrestado por dos presuntos delitos: atentado contra un agente de la autoridad y otro contra la seguridad vial, por conducir bajo la influencia de bebidas alcohólicas con tasas que superan los límites establecidos por la ley.




