La actuación se desarrolló en el entorno de la Illa de Onza y fue el resultado de una operación conjunta entre la Unidad Operativa de Pontevedra y la Unidad Operativa de los Servicios Centrales. Los agentes contaron con el apoyo de la patrullera María Figueroa y de la embarcación auxiliar del buque multipropósito Sebastián de Ocampo.
Durante las labores de inspección, los efectivos autonómicos detectaron la actividad ilícita y procedieron a levantar un acta de presunta infracción. Además de los 525 kilos de cría de bivalvo, los gardacostas incautaron una embarcación auxiliar y otras herramientas empleadas habitualmente para raspar la semilla de las rocas.
“"La extracción y comercialización irregular de productos del mar perjudica gravemente la labor de los profesionales que trabajan respetando la normativa legal vigente, al tiempo que supone un riesgo para la salud y para la sostenibilidad de los ecosistemas marinos."
Desde el departamento autonómico se recuerda que este tipo de prácticas no solo perjudican a los profesionales del sector que cumplen con la legislación, sino que también representan un peligro para la salud pública y para la conservación de los ecosistemas marinos.




