La Xunta decidió declarar en situación de sequía prolongada el conjunto de la Demarcación Hidrográfica de Galicia-Costa tras analizar la evolución de los últimos indicadores y ante una reducción de las precipitaciones sostenida en el tiempo. Esta medida, prevista en el Plan especial de sequía de 2022, no implica por sí misma restricciones en los usos y consumos de agua, que siguen dependiendo de la fase de escasez de cada sistema.
La Oficina Técnica de la Sequía, presidida por el director de Augas de Galicia, Roi Fernández, acordó extender este escenario al conjunto de la demarcación, que ya se había decretado a finales de septiembre en los sistemas del Ulla-Tambre y de la Costa Norte. La decisión se basa en el análisis de datos meteorológicos, caudales de ríos y otros indicadores de sequía.
Como única excepción, el sistema del río Grande, en Camariñas, desactiva la prealerta por escasez ante la buena evolución de sus indicadores en las últimas semanas. El resto de la demarcación mantiene la normalidad en cuanto a escasez, con una ocupación de los embalses de abastecimiento del 44,7%.
Un total de 123 municipios están incluidos parcial o completamente en zonas afectadas por la escasez coyuntural de agua: 32 se encuentran en alerta o con medidas equivalentes, y otros 91 en prealerta. En el escenario de alerta, pueden adoptarse limitaciones en usos no prioritarios como el baldeo de calles o el llenado de piscinas. Los 32 municipios en alerta pertenecen a las UTE del río Lérez, río Anllóns y Baiona.
El escenario de prealerta implica un seguimiento intensivo de la situación y medidas de concienciación ciudadana para un uso responsable del agua. Los 91 municipios en prealerta incluyen diversas unidades territoriales, y se solicita a los municipios la comunicación de datos diarios de caudales de consumo.




