La inminente reestructuración de los servicios de alta velocidad, que entrará en vigor el próximo 20 de mayo, tenía como objetivo optimizar la infraestructura ferroviaria gallega. Sin embargo, el análisis de los horarios oficiales revela que esta nueva planificación de Renfe representa un paso atrás para la conexión interna entre Ourense y Vigo, alejando a ambas ciudades en términos de tiempo de viaje.
El nuevo diseño comercial introduce un rodeo ineficiente para las frecuencias matutinas, obligando a los trenes a subir hasta la estación de Santiago de Compostela antes de dirigirse hacia la Meseta. Esta modificación busca mejorar la conexión de Vigo con la capital gallega, pero el coste de este desvío recae sobre Ourense y Zamora. Para compensar el tiempo perdido en Compostela y evitar un aumento excesivo en la duración total del viaje a Madrid, Renfe ha decidido eliminar la parada histórica de Zamora en el primer tren de la mañana.
Este cambio geográfico afecta directamente los tiempos de viaje en el sur de Galicia. Hasta el 19 de mayo, el primer tren madrugador unía Vigo y Ourense en 1 hora y 23 minutos. A partir del 20 de mayo, el AVE 4464 tardará 1 hora y 35 minutos. Una situación similar ocurre por la tarde, donde el tren rápido vespertino actual conecta Ourense con Vigo en 1 hora y 30 minutos, pero con la nueva malla comercial pasará a durar 1 hora y 41 minutos. Se perderán 12 minutos para maquillar un trazado que vuelve a priorizar la capital gallega a expensas del sur de la comunidad.
El nuevo diseño comercial obliga a un ineficiente rodeo en esa frecuencia matutina, subiendo hasta la estación de Santiago de Compostela antes de enfilar hacia la Meseta.
Este empeoramiento no es un hecho aislado, sino que se suma a una serie de reorganizaciones de servicios convencionales aplicadas por Renfe en las últimas semanas, que ya perjudicaron la relación entre Ourense y Vigo, mostrando una clara discriminación en frecuencias y tarifas en comparación con el trato recibido por Santiago. Hace 15 años, Vigo era la ciudad mejor comunicada por tren con Ourense, con nueve frecuencias diarias por sentido; hoy es la peor. Incluso Lugo, que a principios de siglo no tenía trenes directos, ahora cuenta con más frecuencias y más económicas que Vigo.
Además, las obras de Adif entre Redondela y Guillarei ya habían incrementado el tiempo de viaje en la línea del Miño a más de 2 horas y 20 minutos. La situación se agravó con el cambio del servicio Alvia a Barcelona, que ahora circula por el eje atlántico y Santiago, haciendo el viaje más largo y encareciendo el billete entre Vigo y Ourense en un 50%, pasando de 10,30 a 15,50 euros.
La discriminación también se manifiesta en las tarifas. Recientemente, la web de Renfe no ofrecía billetes de media distancia para un tren entre Vigo y Ourense, mientras que para el mismo tren y día, se podían adquirir billetes entre Santiago y Ourense por 7,30 euros. A pesar de que el servicio entre Vigo y Ourense es una obligación de servicio público, la operadora reserva plazas para el tramo desde Santiago, privando de asientos a los viajeros de Vigo.
La distancia entre Ourense y Vigo por la línea del Miño es de 130 kilómetros, la misma que entre Ourense y Santiago por la vía convencional. Sin embargo, el billete a Santiago cuesta 8,30 euros (tarifa Regional), mientras que a Vigo asciende a 10,30 euros (tarifa Regional Exprés). A pesar de la etiqueta “exprés” para Vigo, el tren a Santiago tarda 101 minutos, mientras que el Ourense-Vigo de la tarde puede llegar a los 154 minutos. La calidad de los trenes, unidades de la serie 440, tampoco justifica la denominación de exprés.
Una posible solución para mitigar esta situación, sin necesidad de aumentar el número de trenes, sería aplicar a Vigo las mismas condiciones que Renfe ya ofrece a Lugo, Santiago y A Coruña: comercializar plazas de los AVE y AVLO procedentes de Madrid a precios de media distancia, conocidos como trenes sinergiados. Mientras que el itinerario Ourense-Santiago-A Coruña cuenta con cuatro de estos servicios, entre Ourense y Vigo no hay ninguno, lo que perpetúa un trato desigual hacia el sur de Galicia.
Los perjuicios de Renfe hacia el sur de Galicia tienen un origen político, ya que la operadora es pública y depende del Ministerio de Transportes. El primer recorte significativo se produjo con la anterior responsable de Fomento, y desde entonces, las conexiones entre Ourense y Vigo han sido suprimidas, mientras mejoraban los servicios hacia Lugo, Santiago y A Coruña. A diferencia de otras comunidades como Castilla y León, que subvencionan rutas para evitar la pérdida de trenes, Galicia no lo hace. El silencio de los principales partidos y la pasividad de los regidores locales de Vigo y Ourense son también factores que contribuyen a esta situación.




