A pesar de la intensa lluvia que cayó por momentos, la celebración de los Maios volvió a ser un éxito de participación, reuniendo tanto a fieles a la cita anual como a nuevos participantes. Uno de los grupos que se estrenaba, Os Rexoubeiros, expresó su entusiasmo por la experiencia, destacando el carácter popular de la fiesta y el trabajo realizado en su representación de una pulpeira.
“"Ha sido superespecial, es una fiesta muy popular. Nos presentamos por primera vez y tenemos muy buenas expectativas."
Para entidades con más trayectoria, como la Agrupación Cultural Auriense, la conservación de esta tradición es fundamental. Un portavoz de la agrupación subrayó la importancia de mantener viva la fiesta en Ourense, donde tiene sus raíces más profundas. Este año, su creación artística estuvo dedicada a Otero Pedrayo, conmemorando el cincuentenario del fallecimiento del escritor y recordándolo en sus coplas.
Las coplas, acompañadas de canciones tradicionales gallegas y el sonido de la pandereta, fueron el mejor antídoto contra el mal tiempo. La jornada también contó con diversas representaciones artísticas, como la del Puente Romano de la ciudad, elaborada por la asociación cultural Os Lolailos, que requirió un mes de trabajo y sirvió de inspiración para muchos asistentes.
Otro de los maios que captó gran atención fue el de un ángel caído, presentado por la asociación Andén Primeiro, que se alzó con el primer premio del Ayuntamiento en la categoría de maios artísticos. Su imponente altura y su nivel de detalle demostraron que la tradición sigue viva y atrae el interés de las nuevas generaciones.




