Este histórico jardín botánico, cuyos orígenes se remontan a 1846, presenta ahora una imagen significativamente diferente a la que lo caracterizó durante casi dos siglos. La intervención ha supuesto un notable cambio en la configuración del recinto, donde las superficies duras han ganado protagonismo en detrimento de la vegetación.
La transformación ha generado un considerable debate entre la ciudadanía y diversos colectivos. Estos lamentan la pérdida del carácter original del jardín como refugio verde y climático en el corazón de la ciudad de Ourense, cuestionando el equilibrio entre la funcionalidad y la conservación de su valor natural.




